El pasado día 14 de abril, a las 19:30 horas tuvo lugar, en la Basílica Pontificia de San Miguel, de Madrid, el solemne acto de Apertura de la Causa de Canonización de Alexia.

Ángel Suquía, Cardenal Arzobispo de Madrid



Estaba previsto que lo presidiera S.E.R. El Cardenal-Arzobispo de Madrid, Ángel Suquía Goicoechea pero un inesperado viaje hizo que delegase en S.E.R. Mons. Luis Gutiérrez Martín, CMF, Obispo Auxiliar y Vicario General de la Archidiócesis, que asumió el encargo con gran satisfacción, según nos hizo saber.

Formaban la mesa del Tribunal, juntamente con el Sr. Obispo, a su derecha el Sacerdote-Delegado de la Causa, Mons. Marcos de Ussía y Urruticoechea, y a su izquierda el Promotor de Justicia, Rvdo. P. Hilario Apodaca Ochoa, CMF., acompañados por el Sr. Canciller-Secretario de la Archidiócesis, Mons. José Luis Domínguez Ruiz, así como por la Notario Actuario, Doña María Navarro Ortiz y la Notario Adjunto, Doña Inmaculada Sánchez-Garnica y Jiménez.



Tras el comienzo de la sesión y la intervención del Postulador, el Sr. Obispo instó al Sr. Canciller-Secretario, que actuaba como Notario en esta primera sesión, a que diera lectura a la Carta del Sr. Cardenal Don Ángel Suquía al Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, preguntando si había algún inconveniente para la Introducción de la Causa y la respuesta del Cardenal Felici afirmando que no había ninguno.


Tras la lectura de dichos documentos, el Sr. Obispo preguntó a los miembros del Tribunal si aceptaban el cargo para el que habían sido designados. A los que, unánimemente, respondieron: “Aceptamos”.


Recibida esta respuesta afirmativa de todos los miembros del Tribunal y viendo que no hay ningún inconveniente que se oponga a la Causa de Canonización de Alexia, el Sr. Obispo a su vez presta juramento.


Seguidamente, los miembros del Tribunal prestaron el juramento que determina la ley. Por último, el Sr. Obispo invitó al Postulador para que asimismo prestase su juramento.

Tras lo cual, le invitó a la entrega de la Lista de Testigos que, una vez recibida, pasó al Sacerdote-Delegado quien, después de examinarla, manifestó que nada tenía que oponer. A continuación el Sr. Obispo entrega el sobre con los interrogatorios, debidamente sellado, a los que deben ser sometidos los testigos.


Por último, tras indicar el Sacerdote-Delegado la sede habitual en la que han de tener lugar los interrogatorios –la del Arzobispado de Madrid, en la calle de Bailén, 8- señaló que la siguiente Sesión tendría lugar el día 16 del presente mes de abril a las 10:30 horas. Finalmente, el Sr. Canciller, a instancia del Sr. Obispo, leyó el acta de lo realizado en la sesión que, una vez firmada, entregó al Notario para unirla al resto de los documentos.

 

Mons. Luis Gutiérrez, C.M.F.
Obispo Auxiliar de Madrid



Finalizó el acto el Sr. Obispo, Mons. Luis Gutiérrez con una bellísima alocución que dirigió a los asistentes en los siguientes términos:

“Rvdo. Mons. Sacerdote-Delegado, Ilmos. Sres. miembros del Tribuna, Rvdo. Sr. Postulador, Ilmo. Sr. Vicario Regional de la Prelatura del Opus Dei, padres, hermanos, familiares, amigos y admiradores de Alexia.


“Habéis asistido con la atención y respeto propios del acto, a la sesión de apertura de la Causa de Canonización de la adolescente Alexia González-Barros y González.

Los meticulosos detalles que habéis presenciado están significando el cuidado y seriedad con que la Iglesia procede cuando se trata de investigar acerca de la práctica de las virtudes en grado tal que permitan concluir que un cristiano vive ya en plenitud la vida de Dios.


“Nace la Sierva de Dios Alexia en Madrid, el 7 de marzo de 1971, siendo la menor de siete hermanos, en una familia de acendrada fe cristiana. A los cuatro años de edad ingresa en el Colegio de Jesús Maestro, regido por las religiosas de la Compañía de Santa Teresa, las hijas del P. Enrique de Ossó, que será canonizado por Juan Pablo II el próximo día 16 de junio.


“En mayo de 1979 recibe por primera vez la Eucaristía en la Cripta del Oratorio de Santa María de la Paz, en Roma, junto al sepulcro del ya Beato Josemaría Escrivá.

A principios de 1985 irrumpe de modo inesperado y cruel en la vida de aquella muchacha sana la enfermedad, en forma de tumor canceroso en las vértebras cervicales que, en poco tiempo, la deja completamente paralítica. Después de cuatro delicadas operaciones, entrega su espíritu al Creador el día 5 de diciembre de 1985, a los catorce años de edad.


“En pocos casos pueden aplicarse mejor que en el de Alexia las siguientes palabras del Libro de la Sabiduría: “madurando en pocos años, llenó mucho tiempo. Como su alma era agradable a Dios, la sacó aprisa de en medio de la maldad” (Sab. 4,13-14).

“La belleza física de su rostro con ojos profundos y limpios, la permanente sonrisa de sus labios y su carácter alegra y agradable, no eran sino el reflejo de su pletórica vida interior.

“Era su piedad, natural y sencilla que le hacía tener presencia de Dios, gran devoción a la Santísima Virgen, trato asiduo con su Ángel Custodio, estima grande los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía y acendrado amor a la Santa Madre Iglesia, al Papa y a los Obispos.

A partir de su primera Comunión se observa en Alexia un incremento de su devoción a Jesús sacramentado, manifestada, entre otras cosas, en su visita habitual al Santísimo y en la consciente genuflexión ante el Sagrario, gesto que solía acompañar con estas palabras: “Jesús, que yo haga siempre lo que Tú quieras“.

“Esta jaculatoria no se desprenderá de sus labios a lo largo de los diez meses de dolores y limitaciones producidas por su terrible enfermedad. No pierde su paz y alegría; se siente completamente feliz y crece de día en día el sentido y decisión de abandono y entrega al Señor hasta morir en un absoluto desasimiento con su esperanza puesta en Dios y en su Santísima Madre.


“¿Cómo es posible que todo esto suceda en una adolescente de catorce años? Esta misma pregunta se la hacía San Ambrosio refiriéndose al martirio de Santa Inés: “... a esa edad –dice- las niñas no pueden soportar ni siquiera la severidad del rostro de sus padres y si distraídamente se pinchan con una aguja, se ponen a llorar como si se tratara de una herida”.

“Todos lloraban –prosigue San Ambrosio-, todos, menos ella. Todos se admiraban de que, con tanta generosidad, entregara una vida de la que aún no había comenzado a gozar, como si ya la hubiese vivido plenamente.

Todos se asombraban de que fuera testigo de Cristo una niña que, por su edad, no podía aún dar testimonio de sí misma. Resultó así que fue capaz de dar fe de las cosas de Dios una niña incapaz legalmente de dar fe de las cosas humanas”.


“Y ¿por qué esto? “Porque la fortaleza infundida por la fe, es capaz de dar testimonio en la persona de una jovencita –aclara el Santo Doctor de Milán-. Porque el Autor de la naturaleza –añade- puede hacer que sean superadas las leyes naturales”.

“A estos preclaros razonamientos sólo cabe añadir, tratándose de Alexia, que esa fe y esa fortaleza germinaron en el abonado terreno de una familia que vivía la espiritualidad propia del Opus Dei bajo la inspiración del Beato Fundador por la que Alexia sintió siempre una explicable atracción.

Hay que reseñar también la formación religiosa y los primeros ensayos de oración mental asimilados en el Colegio de Jesús Maestro, así como también el ejemplo de entrega y generosidad de las Hijas del Beato Enrique de Ossó.


“Pero sería incorrecto cerrar mi intervención sin antes expresar a los padres, hermanos y demás familiares de Alexia nuestra más cordial enhorabuena porque la Iglesia ha dado a su hija y hermana esta muestra de predilección que es el inicio de su proceso de Canonización.

Nuestra felicitación también a quienes de modo asociativo han trabajado y seguirán trabajando por esta noble causa.


“Y por expreso encargo del Sr. Cardenal-Arzobispo, a quien un obligado viaje al extranjero ha impedido estar aquí presente, como deseaba, felicito especialmente a Paco y a Moncha, es decir, a Don Francisco González-Barros y a Doña Ramona González Penas, padres de Alexia, a quienes el Sr. Cardenal bendice con todo su afecto en este día de tan grande gozo para ellos.

“Por mi parte he de confesar que estimo providencial el que las mencionadas circunstancias hayan hecho posible mi participación en este acto, ya que ello me permite manifestar mi simpatía y gratitud para con Alexia, tan querida del Señor que le dotó, para las eternas nupcias, con dones eximios y abundantes.

“Nos queda ahora esperar la realización de los proyectos del Señor sobre Alexia González-Barros y González para la glorificación de su Sierva y bien de todo el Pueblo de Dios.

A los invitados que estaba previsto que asistiesen al acto se sumó una gran multitud. Muchísimas personas devotas de Alexia, enteradas por la prensa del acto de Apertura de la Causa, acudieron sin dudar a la Cripta de la Basílica de San Miguel, cuya capacidad quedó desbordada, ya que desde muy temprano eran muchas las personas que habían estado esperando la apertura de las puertas.

El vestíbulo de entrada, las escaleras y la calle estaban repletas de personas que, aunque fuera desde lejos, no querían dejar de asistir a aquel acto.


La noticia había aparecido dos días antes en los periódicos y se había extendido como reguero de pólvora, lo que dio lugar a que todos los medios de comunicación –prensa, radio y televisión- se apresuraran a difundir la noticia. La casa de Alexia se llenó de periodistas que querían saber más sobre ella.


Revistas y periódicos de toda España publicaron artículos con fotografías de Alexia. Una periodista comentó: “¡Esto sí que es noticia! Una niña normal, sencilla y natural, camino de los altares. Estamos cansados de publicar hechos desagradables relacionados con la juventud; en medio de tanta desorientación y confusión, Alexia es como un soplo de aire fresco, un testimonio de que hay jóvenes sanos, de vida limpia y ya era hora de que eso fuera noticia”.


Encomendamos a la intercesión de Alexia que, movidos por su ejemplo todos, pero especialmente los jóvenes, se acerquen a Dios ya que ellos son los protagonistas del futuro. De su santidad depende, en gran parte, la santidad del mundo.

No dudamos que este será el encargo que con más interés y cariño ella presentará ante el Señor.

 
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